miércoles, 18 de julio de 2012

Sobre el daño de los secretos ocultos y su sanación

                                      El arquetipo del secreto oculto

"Existen océanos de lágrimas que nunca se han llorado porque se nos ha enseñado a llevarnos a la tumba ciertos secretos nuestros, de nuestra familia o de la sociedad. Pero, por el bien del alma, es mejor llorarlos.

Algunos de los temas de los secretos asesinos son: el amor prohibido, la curiosidad indebida, los actos deseperados, los actos forzados, el amor no correspondio, el rechazo, la cólera, los sueños y metas de vida censurados, los estilos de vida no aprobados, los malos tratos...

Para transformar la tragedia en un drama heroico hay que revelar el secreto, confesárselo a alguien, escribir otro final, examinar el papel que se ha interpretado y las cualidades que han ayudado a resistir.

El secreto siempre encontrará una salida, si no es con palabras directas será por medio de enfermedades o manifestaciones somáticas, de melancolías intermitentes, de misteriosos arrebatos de ira, de dolores físicos, de reacciones súbitas y extrañas ante películas o anuncios de televisión...

Se puede revelar el secreto o los secretos a alguien de confianza y volver a contarlos las veces que sea necesario hasta que cicatrice la herida. Y quien escucha debe ser alguien compasivo y empático que le de a la persona toda la comprensión, apoyo y solicitud que ésta no tuvo durante el trauma inicial.

Mira lo que tengas que mirar. Díselo a alguien. Nunca es tarde. Escríbelo si quieres, elige a una persona que instintivamente consideres digna de confianza  o busca un/a terapeuta que sepa tratar estos temas y que no te juzgue.
La redención sana las heridas abiertas."


Del gran libro Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés (psicoanalista jungiana).

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