lunes, 9 de mayo de 2016

¿Sirve para algo estar ansioso/a? Utilidad psicológica de la ansiedad

El ser humano, como ser vivo, se desenvuelve en constante interacción con el medio. El medio es fuente de oportunidades para la satisfacción de sus necesidades e intereses, y también puede serlo de riesgos y amenazas. El estrés como mecanismo de alerta es un sistema natural e inofensivo del organismo ante situaciones consideradas amenazantes. La función útil de la ansiedad es advertir y activar al organismo frente a situaciones de riesgo cierto o real, de forma que pueda activarse y salir con éxito de ellas. En este caso, llamamos a esa activación Estrés, cuando responde a un peligro o una alerta presente y que podemos percibir con los sentidos. La ansiedad, a diferencia del estrés, puede ser desencadenada tanto por estímulos externos o situacionales, como por estímulos internos al sujeto, tales como pensamientos, sensaciones, imágenes...La ansiedad se convierte en problema cuando deja de responder a estímulos reales y perceptibles y responde a pensamientos irreales, probabilidades que no se han materializado o preocupaciones que la mente ha aprendido a generar de manera automática y que no responden a la realidad presente. El cuerpo y la mente responden exactamente igual ante una amenaza real y ante una imaginada, de ahí la importancia de aprender a controlar los pensamientos preocupantes y la imaginación frecuente de sucesos negativos. El cuerpo reaccionará en constante estado de alerta pero sin que haya un verdadero peligro, gastando energías y creando un desagradable estado de tensión constante que no causa ningún beneficio útil.

Se trata pues en origen de un mecanismo facilitador de nuestra relación con el medio, y destinado a preservar los intereses del individuo. Cuando la ansiedad es proporcionada y se manifiesta dentro unos límites, no se aprecian síntomas de malestar o bien son menores. Pero cuando sobrepasa determinados límites, la ansiedad se convierte en un problema de salud, impide el bienestar, e interfiere notablemente en las actividades sociales, laborales, o intelectuales. Puede limitar la libertad de movimientos y opciones personales. En estos casos no estamos ante un simple problemas de nervios, sino ante una alteración.La relajación debe considerarse nuestro estado natural. Cuando no existen amenazas reales fuera (y en la vida moderna actual hay más bien pocos peligros reales), el organismo debiera estar en un estado de reposo, o en algunos casos, de alerta moderada (épocas de exámenes, darse prisa para poder llegar a tiempo a una reunión importante, tener sobrecargas puntuales de trabajo...) Aprender y aplicar técnicas de control de ansiedad supone reeducar la mente desde los niveles más profundos para que aprenda a regularse, a desechar preocupaciones irreales, a pensar de manera tranquilizadora y positiva y a vivir de nuevo en su estado de equilibrio y tranquilidad natural. Así, el gasto de energía es mínimo y repercute positivamente en nuestro estado general, sobre todo en el psicológico y mental.


Aprender la habilidad de relajarse permite descansar mucho mejor y gastar menos energía inútilmente, para poder luego emplearla en acciones y pensamientos más útiles y eficaces. La relajación permite acceder a un pensamiento de mayor calidad, además de aumentar la claridad de los pensamientos, sentimientos y acciones que llevamos a cabo día a día. Es en la sensación de calma cuando nos sentimos realmente nosotros mismos/as y podemos sentir el ritmo de la vida, nuestras emociones y nuestros pensamientos con total claridad y serenidad. La relajación, además, al reducir los niveles de activación corporal, nos va a mantener a salvo de las enfermedades físicas o psicológicas provocadas por el exceso de ansiedad y mejorar notablemente nuestra salud física y mental.


CARTA DE LA ANSIEDAD PARA TI, artículo acerca de los mensajes de la ansiedad:


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