miércoles, 22 de noviembre de 2017

Regresiones a la infancia para sanar heridas y traumas del pasado

¿Qué es una regresión a la infancia?

La regresión a la infancia es una técnica empleada durante un tratamiento psicológico, mediante la que se busca un trauma, un patrón de comportamiento o el origen de algún problema que esté en la mente no consciente de la persona, para conseguir superar ciertos conflictos que nos estén impidiendo desarrollarnos a nivel personal, emocional, amoroso o laboral. Se trata de ir a buscar el origen pasado de los problemas o conflictos presentes. Muchas veces existe un trauma, una situación de injusticia, o un patrón de cuidado paterno o materno que causa en el niño/a una tendencia a determinadas conductas, un dolor, una culpa o un problema de inseguridad o de autoestima que se mantiene en el tiempo. En ocasiones la persona es más o menos consciente de cual puede ser el origen, pero desconoce como solucionarlo o cambiar sus emociones o conductas, y en otros casos puede desconocer por completo la causa de ello. En ambas ocasiones, las regresiones a la infancia suelen ser una buena opción terapéutica. 

¿Cómo se realiza?

El proceso es sencillo: se trata de entrar en un estado de relajación mental y/o de conexión con uno mismo (por ejemplo mediante relajaciones, brainspotting o un ligero trance hipnótico) para, a partir de ahí, buscar el origen temporal de un trastorno psicosomático, emocional, conductual o psicológico. Mi trabajo es conducir a la persona a ese estado, y después guiarla y acompañarla a través de sus recuerdos, sensaciones, mensajes... que van surgiendo de manera fluida, hasta llegar a comprender y a solucionar el problema. En función de las necesidades y objetivos de la persona, se puede contactar con el niño/a interior para ayudarle a sanar, en otras ocasiones se van liberando recuerdos y emociones bloqueadas, otras veces se emplea la terapia del perdón para cerrar viejas heridas, se sanan sentimientos de culpa, se da amor y protección a la parte niña o a esa energía que tiene esa carencia... En cada sesión se van resolviendo distintos bloqueos o conflictos para ir solucionando el problema que trae a la persona a terapia.

¿Hay que sufrir de nuevo al conectar con los recuerdos durante las regresiones a la infancia?

No, no es necesario para sanar. Es posible que haya algún breve momento de emoción o dolor, que dura poco tiempo y va seguido de un gran alivio, que además suele ser muy duradero.  Pero por lo general no se permite, ni es necesario, que la situación dolorosa haga sufrir a la persona. Se suele observar la escena o el recuerdo desde una posición como espectador/a, de contemplación sin apego ni implicación, de lo que está sucediendo, y así lo revivido puede verse sin dolor físico o emocional. Así, se permite a la mente de la persona reprocesarlo desde la paz y la seguridad de ese estado de conexión en la consulta de la terapeuta.

Cuando se realizan regresiones a la infancia, frecuentemente se empiezan a sacar capas para poder llegar al trauma o al origen del conflicto, y el inconsciente siempre tiende a proteger a la persona del dolor o el sufrimiento, lo cual impide (por fortuna y como medida de protección)  tener acceso de manera repentina y brusca a los eventos o asuntos que no estamos preparados aún para aceptar y comprender. Si el trauma es muy fuerte o es difícil de asumir para la persona, el inconsciente va a ir mostrando, poco a poco, estos eventos o recuerdos, para que lo pueda ir asimilando lentamente, al ritmo propio de cada una. Esto es necesario para que no exista una retraumatización ni el material salga de manera repentina y brusca, siendo así más complejo de asumir y procesar. El inconsciente trabaja al ritmo adecuado para la persona, sin prisa y sin pausa, y sabe cual es el momento adecuado para conocer y sanar lo que la persona necesite. Los/as terapeutas bien formados y con experiencia, saben que el proceso de descubrimiento y sanación se hace generalmente en una serie de sesiones, y que es gradual.

Una vez integrados estos recuerdos y experiencias, dejan de hacer daño y de afectar a la vida de la persona, ya que han encontrado su lugar y han sido comprendidos e incluidos en el esquema vital de la persona. A partir de ese momento, los viejos esquemas o guiones que estaban originados por las situaciones trabajadas dejan de funcionar porque ya no tienen una función necesaria, y dejan paso a nuevos patrones de conducta o sentimientos más saludables. En ese momento la persona suele describir una sensación de quitarse un peso de encima, sentirse más liberada, notar más seguridad y autoestima, y observa en el día a día que ciertos comportamientos que suponían un problema o causaban malestar dejan de suceder o bien disminuyen su intensidad y frecuencia. Las regresiones a la infancia están resultando ser una valiosa herramienta para sanar esas heridas del pasado que todos podemos todavía tener abiertas, ayudando a liberar pesadas cargas, a abandonar patrones mentales que nos lastran y a desarrollar las sensaciones de fortaleza, seguridad y libertad personal.


Marta Rodríguez Álvarez
Psicóloga Colegiada
C/Círculo de las Artes, 18, Entl. B. (Centro Alecés).
Tlf: 633 421 884
marta25@gmail.com




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