miércoles, 28 de septiembre de 2016

La dependencia emocional en la pareja

Algunas personas tienen la inevitable necesidad de asegurar constantemente de alguna manera la relación con su pareja, y sienten además un intenso miedo a ser abandonadas. Solo el hecho de pensar en ello les provoca sufrimiento, ansiedad y fuerte malestar. Suelen hacer grandes esfuerzos para evitar un abandono real o imaginario, y tienen actitudes de sumisión hacia el otro. Necesitan confirmar permanentemente que la pareja les quiere y que no les va a dejar, porque les sobrevuela el miedo a que en algún momento dejen de ser importantes para ella y les abandone. La dependencia emocional suele venir siempre acompañada de baja autoestima, necesidad de preguntar la opinión a gente externa, problemas para tomar decisiones incluso sencillas e inseguridad. 

Una característica curiosa es que estas personas en ocasiones no es que estén realmente enamoradas, sino que han escogido a alguien para no estar solas, y más que amor genuino tienen pánico al abandono. Muchas veces no establecen un vínculo real y libre con la otra persona, sino que han escogido a alguien en quien apoyarse y de quien depender, alguien a quien consideran más "adulto" o maduro, o alguien que puede ayudarles a estar en el mundo sin sentirse solos. Y en estas ocasiones, no se está ofreciendo amor real al otro, sino sumisión y dependencia. En lugar de la alegría, el cariño y la calma propias del amor real, predomina en ellas el sentimiento de miedo, el desasosiego, el estar atento al otro para complacerle, o hacer cosas para evitar que se vaya. En lugar de la libertad de ser uno mismo y de la seguridad de que el otro les ama y por eso están juntos, estas personas pasan mucho tiempo notándose atadas a la relación, inseguras de ella, y llegan fácilmente a perder el contacto con ellas mismas y sus necesidades para decidir casi todo en función del otro. 

Si queremos encontrar los orígenes de la dependencia, lo habitual en terapia es encontrarlo en la infancia. Muchas de estas personas no pueden quererse ni sentirse seguras porque no se han sentido incondicionalmente queridas y valoradas como necesitaron por sus padres o cuidadores/as. No se han sentido valorados como personas, "VISTOS" por sus padres ("vistos" en este contexto significa que fueron mirados por sus papás, que han sido confirmados, queridos y valorados tal y como son solo por existir, sin exigirles nada a cambio, el mensaje sería: "eres valioso/a y te amamos  tal y como eres, solo por estar aquí."). Pudo haber tenido padres ausentes física o emocionalmente, o sobreprotectores e inseguros, o ambivalentes (a veces les valoraban y a veces no, o les valoraban solo si se comportaban de una manera determinada), o depresivos, o inmersos en sus propios traumas o asuntos, con lo que no estaban afectivamente disponibles para ofrecer al niño/a lo que necesitó en ese momento. Si hubo carencias en este sentido, puede quedar una necesidad durante toda la vida de que los demás (la pareja en especial) les VEA, les confirme, les de la seguridad de que son valiosos y nunca los dejarán solos/as. El problema es que por mucha confirmación externa que reciban, no parecen llegar a sentirse completamente seguros/as ni independientes. En ocasiones, de hecho, con su pareja, estas personas recuerdan mucho a un niño o niña buscando la mirada, la aprobación y la atención de sus padres. Tal es la etapa que están reviviendo, y que en su inconsciente necesitan sanar y superar.

En un correcto desarrollo, los logros del hijo/a han sido reconocidos, generan alegría, los padres les van permitiendo adquirir autonomía y crecer mientras les validan tal y como son. Y al ver reflejado en sus padres que le ven capaz, válido/a y autónomo, interioriza esa seguridad y validación, interioriza mentalmente a esos padres que le sostienen y alientan ahora y lo harán en un futuro, aprendiendo a estar solo/a y a buscar la validación de sus emociones, pensamientos y actos dentro de sí y no en los demás. En las personas dependientes hubo carencias en algún momento de esas etapas, de manera que ellas continúan de adultas buscando la confirmación, la mirada afectuosa y de afirmación de sus padres en la pareja. Buscan sin descanso sentir aquello de "eres valioso/a y te amamos  tal y como eres, solo por estar aquí", y lo buscan fuera. Las personas seguras de si mismas han interiorizado estos cálidos y potentes mensajes, y los llevan dentro, se lo confirme o no se lo confirme constantemente el mundo exterior. 

Es un problema relativamente frecuente, y a través de una buena relación terapéutica y del uso de técnicas adaptadas para cada caso, es posible solucionar este problema fortaleciendo el YO de la persona, sanando y cerrando la etapa pasada donde se creó el conflicto,  para que la persona pueda encontrar la autoafirmación en si misma y ya no fuera ni en sus padres interiorizados. Así la dependencia desaparece definitivamente y con ella el miedo, la inseguridad personal y las relaciones de pareja basadas en el miedo a ser abandonadas y en la búsqueda constante de validación de la otra persona.



Marta Rodríguez Álvarez
Centro ALECÉS
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