viernes, 15 de julio de 2016

Frases y pensamientos de María Montessori

Maria Montessori fue una pedagoga, educadora, científica, médica, psiquiatra, filósofa y humanista italiana que renovó la enseñanza desarrollando una particular forma de aprendizaje, conocido como método Montessori, que se aplicó con éxito en escuelas primarias italianas y más adelante en todo el mundo. Dirigido especialmente a niños en la etapa preescolar, se basa en el fomento de la iniciativa y capacidad de respuesta del niño/a. Sus teorías se basaron en lo que observó a los pequeños hacer por su cuenta, sin la supervisión de adultos. La premisa de partida es que los niños son sus propios maestros y que para aprender necesitan libertad, y muchas opciones entre las cuales escoger, para poder formarse plenamente. La idea de la pedagogía Montessori es que a los niños/as hay que trasmitirles el sentimiento de ser capaces de actuar solos, sin depender constantemente del adulto, para que con el tiempo sean curiosos y autosuficientes y aprendan a pensar por sí mismos. "Ayudamé a hacerlo por mi mismo" es una frase emblemática del método. Su método y su pensamiento siguen vivos en las muchas instituciones educativas alrededor del mundo que aplican sus enseñanzas y descubrimientos.


FRASES Y PENSAMIENTOS DE MARÍA MONTESSORI


- Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo. 

- ¿Cómo podemos hablar de Democracia o Libertad si desde la más tierna infancia ya estamos formando a los niños/as para que soporten la tiranía y obedezcan las órdenes de un dictador ?

- El niño que ha aumentado su propia independencia con la adquisición de nuevas capacidades, solo puede desarrollarse normalmente si tiene libertad de acción.

- El nivel y tipo de inteligencia se conforman fundamentalmente durante los primeros años de vida. A los 5 años, el cerebro alcanza el 80% de su tamaño adulto. La plasticidad de los niños muestra que la educación de las potencialidades debe ser explotada comenzando tempranamente. Los conocimientos no deben ser introducidos dentro de la cabeza de los niños. Por el contrario, mediante la información existente los conocimientos deben ser percibidos por ellos como consecuencia de sus razonamientos. Lo más importante es motivar a los niños a aprender con gusto y permitirles satisfacer la curiosidad y experimentar el placer de descubrir ideas propias en lugar de recibir los conocimientos de los demás. Permitir que el niño encuentre la solución de los problemas. A menos que sea muy necesario, no aportar desde afuera nuevos conocimientos. Permitir que sean ellos los que construyan en base a sus experiencias concretas.

- La mayor señal del éxito de un profesor es poder decir: "Ahora los niños/as trabajan como si yo no existiera".

- El primer movimiento de la pequeña mano hacia las cosas, el impulso de este movimiento, representa el esfuerzo del yo por penetrar en el mundo. 

- Los niños/as esta llenos de posibilidades, pero quienes se encargan de mostrar el camino que permita su desarrollo es el «director, directora», que ha de creer en la capacidad de cada niño respetando los distintos ritmos de desarrollo. Esto permite integrar en un mismo grupo a niños deficientes con el resto, y a estos con los que tienen un nivel superior.

- La tarea del educador solo puede tener como base la normalización del niño y así conseguir la normalización del hombre y la renovación de la sociedad. 

- Lograr una educación capaz de salvar a la humanidad no es en absoluto una tarea sencilla: implica desarrollar la espiritualidad del hombre, realzar su valor como individuo y preparar a los jóvenes para que comprendan la época en que les toca vivir.  

- El niño/a que ha sentido un amor intenso por su entorno y por todas las criaturas, que ha descubierto la alegría y el entusiasmo en el trabajo, nos da razones para albergar la esperanza de que la humanidad se puede desarrollar en una nueva dirección.

- El instinto más grande de los niños/as es precisamente liberarse del adulto.

- El niño/a que tiene libertad y oportunidad de manipular y usar su mano en una forma lógica, con consecuencias y usando elementos reales, desarrolla una fuerte personalidad. Podemos decir que la mano ha seguido a la inteligencia, a la espiritualidad y al sentimiento y que la huella de su trabajo ha transmitido las pruebas de la presencia del hombre.

- El niño/a, guiado/a por un maestro interior trabaja infatigablemente con alegría para construir al ser humano. Nosotros educadores, solo podemos ayudar... Así daremos testimonio del nacimiento del hombre nuevo. 

- Tocar al niño es tocar el punto más delicado y vital, donde todo puede decidirse y renovarse, donde todo está lleno de vida, donde se hallan encerrados los secretos del alma, por ahí se elabora la educación del hombre del mañana.

- La persona que es servida, en lugar de ser ayudada, es obstaculizada en el desarrollo de su propia dependencia. Este concepto es el fundamento de la dignidad del hombre. El niño no puede ser servido porque no quiere ser importante.

- El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad. 

- Recuerda siempre que los niños/as aprenden de lo que les rodea. Sé su mejor modelo.

- Si criticas mucho a tu hijo/a, lo primero que aprenderá es a juzgar. En cambio, si lo elogias con regularidad, él aprenderá a valorar. ¿Qué ocurre si le muestras hostilidad al niño? Él aprenderá a pelear. Si se ridiculiza al niño de modo habitual, será una persona tímida. Ayuda a que tu hijo crezca sintiéndose seguro a cada instante, será entonces cuando aprenda a confiar en los demás. Si  desprecias a tu hijo/a con frecuencia, se desarrollará un sentimiento muy negativo de culpa.

- Si el niño/a vive en una atmósfera donde se siente cuidado, integrado, amado y  necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo. No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está. Concéntrate en que tu hijo está creciendo y desarrollándose de modo óptimo, valora siempre lo de lo bueno del niño de tal manera que no quede nunca lugar para lo malo. Escucha siempre a tu hijo y respóndele cuando él se acerque a ti con una pregunta o un comentario. Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Apóyalo. Lo corregirá ahora o quizá un poco más adelante. Debes estar dispuesto/a a ayudar a tu niño si busca algo, pero debes también estar dispuesto a permitir que encuentre las cosas por sí solo. Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Ofrécele lo mejor que hay en ti mismo/a.







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