jueves, 10 de abril de 2014

Psicología del sentimiento de culpa en la familia

Cada familia es un sistema, un grupo integrado por una serie de miembros y con unas normas específicas y particulares, tanto explícitas como implícitas. Toda familia tiene un sistema propio de conducta y ética, un modo particular de conducirse por el mundo: hay familias que valoran por encima de todo el cuidado entre sus miembros, y por ello critican y censuran cualquier conducta de otras familias o de su propia familia en la que la independencia y autonomía de los hijo prevalezca sobre el cuidado y disposición plena a los padres, por ejemplo. Para otras, las normas pueden girar en torno a la sumisión a uno de los padres, y cualquier intento de rebelarse o no aceptar esa autoridad conllevará sanciones verbales o conductuales. En otras puede que la autosuficiencia sea el valor predominante,  por lo que la dependencia afectiva o la falta de autonomía personal sea duramente criticada, y se aliente y premie la independencia de cada miembro a todos los niveles.

Normalmente interiorizamos esas leyes desde la infancia como verdades absolutas e inmutables, de manera que pasan directamente a nuestro inconsciente sin ser filtradas ni analizadas. En muchas ocasiones, este sistema de leyes jamás llega a ser analizado ni cuestionado en toda la vida adulta, ya que actúa como mecanismo no consciente y automático. Y como en cualquier grupo, cuando se actúa de acuerdo con el orden y los valores del  grupo, la persona se siente bien, y sabe que tiene su propio lugar en el sistema, lo que resulta gratificante y da seguridad.Pero cuando la persona se aleja de lo que marca la familia, actuando en contra, entonces probablemente empieza a sentir culpa, y que su pertenencia en el grupo familiar se tambalea. entonces viene el sentimiento de culpa, los remordimientos y el dilema entre seguir su propio camino y sus decisiones, o plegarse a las del grupo familiar. A veces son conflictos poderosos y muy intensos.

Como dice Peter Bourquin en su obra "Constelaciones Familiares":
"Las conciencias llevan consigo una sensación de culpa e inocencia. Si  actúo de acuerdo a mi conciencia me siento inocente, si actúo en contra me siento culpable ( ...). Crecer y madurar está directamente relacionado con alejarse del nido, con iniciar un  camino individual que difiere de otros, con estar más consciente, con hacerse "culpable". Hay personas que no quieren perder su sensación de inocencia y por eso se niegan a crecer. Siguen pendientes de sus padres, cuya felicidad es lo más importante para ellos. Tal vez siguen viviendo en casa de sus padres o, aunque ya han creado una familia propia, sus padres aún ocupan el primer lugar para ellas. La inocencia es su felicidad secreta, aunque puede que se quejen de sus problemas dentro de la familia".

El concepto de culpa está directamente relacionado con la maduración como individuos. Es necesario sentir culpa para poder seguir creciendo. En algún momento vital, aparecerá una necesidad en nosotros que se oponga  a las normas familiares. Entonces surgirá el sentimiento de culpa y el debate interno. Y es un momento clave en nuestra autodefinición como personas: podemos optar entre seguir las normas y sentirnos seguros e "inocentes", o afrontar y manejar la culpa y proteger nuestra propia libertad e identidad personal. Entre mantenernos como niños/as o ser adultos/as.

No es un camino sencillo, está lleno de decisiones, emociones encontradas y conflicto.  Tampoco es un cambio de todo o nada, ya que tiene sus matices y grados, no se trata de romper repentinamente todas las normas ni de asumir de manera servil cualquier regla. Sea como sea, plantearse este dilema y sentir culpa ante las lealtades o deslealtades al sistema familiar es parte de nuestra tarea vital, y lo más útil es afrontar este dilema cara a cara, analizándolo y comprendiendo las consecuencias negativas y positivas de cada una de las alternativas. En muchas ocasiones es bueno romper y renovar ciertas normas o estereotipos familiares para poder continuar creciendo como seres humanos sin estancarnos. 

Lo más recomendable cuando surge la culpa es analizar el sentimiento sin huir de él, y preguntarse cosas como qué regla se está incumpliendo, quién ha dictado esa norma y por qué razón queremos incumplirla. A medida que comprendamos lo que ocurre, y los procesos y lealtades inconscientes que están tras esos sentimientos, nuestra perspectiva se hará más amplia y mucho más clara. Entonces estaremos más capacitados para tomar una decisión correcta y adecuada para nuestra situación concreta.


"Quien eres depende de tres factores: lo que heredaste, lo que tu entorno hizo de ti, y lo que tú has hecho de tu entorno y de tu herencia con tu libre elección". 

Aldous Huxley



Marta Rodríguez Álvarez
Psicóloga Colegiada 4619
(En el Centro Alecés: Rúa Círculo das Artes, 18, Entlo. B -Despacho 4. Lugo.)
Tlf. 633 421 884

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