miércoles, 5 de diciembre de 2012

Un ejemplo de caso clínico de regresión a vidas pasadas


ESTE CASO ESTÁ EXTRAÍDO DE LOS TRABAJOS DEL GRAN PROFESIONAL Samuel Sagan, DE SU WEB

-Samantha,veinticinco años. Sufre fuertes sentimientos de aislamiento, inseguridad y alienación sin motivo ni causa aparente. Se siente rechazada, se aísla de sus amistades y evita el trato social.



"En la sesión, Samantha empezó a sentirse muy angustiada y a respirar rápidamente, como si estuviese sin aliento.

¿Qué está sintiendo ahora?
– Miedo. Me están haciendo daño. Me están dando patadas en la cabeza y en la espalda. [Ella estaba sollozando y jadeando, enrollándose sobre el colchón como si estuviese tratando de escapar de los golpes].

¿Puede moverse?
– Sólo puedo tratar de protegerme.

¿Por qué le están haciendo esto?
– Porque es fácil que me pateen.

¿Siente como si fuese joven o vieja?
– Joven. Hombre.

¿Dura mucho tiempo?
– Un rato. Y de repente me arrojan sobre el polvo y se alejan riéndose. Ellos son jóvenes... de mi edad.

¿Y entonces?
– Rabia, frustración, humillación. [Todavía sollozando]

¿Algunas veces siente la misma emoción en su vida [actual]?
– Sí, el mismo sentimiento.

¿Hay alguien alrededor?
– No. Aquello sucedió fuera del pueblo.

¿Cómo es el pueblo?
– Pequeño. Caminos de tierra. La mayoría de las casas tienen el techo plano. Suciedad.

¿Hay árboles?
– No. Es muy seco y caluroso. Hay una especie de sensación árabe–musulmana alrededor del pueblo. [El cliente se encuentra todavía sin aliento.]

¿Hay gente buena en el pueblo?
– Mi madre. Yo no tengo amigos. Puedo ver a mi padre sentado allí, bebiendo café. El no habla mucho conmigo. Siento como si tuviera doce o catorce años. Algunas veces tengo que sostenerme el brazo. Parece débil. No es tan grande como el otro.

¿Puede moverse?
– Un poco. [Durante el resto de la sesión, la cliente estuvo masajeándose el brazo derecho.]

¿Las piernas están bien?
– Bien pero no son muy fuertes. Soy alto.

¿Qué ocurre con este brazo?
– Siempre ha estado así. Desde que yo era pequeño. No puedo hacer mucho con él.

¿Qué hace después de haber sido golpeado?
– Solamente me levanto y camino. Camino. Y me alejo del pueblo. Camino durante horas. Me siento sin esperanza, humillado. [ Llorando]. ¿Qué puedo hacer? Sólo quiero marcharme.

¿Y entonces a dónde va?
– No hay ningún sitio donde pueda ir. He de regresar al pueblo. Sé que volverá a suceder otra vez, porque siempre ocurre. Yo no puedo hablar con mi padre, porque él cree que yo debería valerme por mí mismo. Voy con mi madre, pero no hay nada que ella pueda hacer. Ella sólo me reconforta en lo posible. Yo sigo pensando todo el tiempo que desearía haber nacido más fuerte. Desearía poder defenderme por mí mismo. ¡Qué débil soy!. No me gusto a mí mismo.

¿A veces se siente así en su vida [presente en Australia]?
– Si el mismo sentimiento de que no puedo valerme por mí misma.

¿El chico tiene amigos?
– No. Yo no me siento como los otros. Yo estoy apenado y ellos se alejan de mí. Y se ríen de mí.

¿También siente eso en su vida [presente]?
– Sí. Yo me aíslo, apartándome de la gente. No me siento lo suficientemente buena y por lo tanto no arriesgo la posibilidad de que se rían de mí.

¿Puede sentir que esa emoción no es realmente suya, sino que es la emoción del chico?
– Sí es su vibración.

¿Y entonces?
– Estoy en la calle. Hay burros. No coches, sino carros tirados por burros. Siempre que estoy en la calle hay comentarios. La gente murmura a mi espalda. Es una vida miserable. Yo trabajo un poco con la tierra, pero no importa lo que haga, yo sólo pienso acerca de cómo soy. Me siento derrotado. Me despierto por la mañana, camino, trabajo en ese terreno, y vuelvo, eso es todo lo que hago. Llevo un turbante. Soy muy alto.

[Después en la sesión, la cliente reexperimentó la muerte del hombre tullido]. – Parece que está tumbado. Siento como si pensara que me estoy muriendo mientras duermo. Estoy subiendo. Algo está saliendo por mi cabeza. Estoy subiendo. Después tengo la sensación de encontrarme con mi madre, como si ella hubiese estado esperándome. Es una sensación de alivio. Y entonces, después de algún tiempo, llego a este espacio oscuro. Todo desaparece en la oscuridad."


Samantha hoy ya no sufre de ninguna enfermedad o debilidad tras las sesiones de regresión que realizó.
El brazo lisiado hacía tiempo que desapareciera, pero la emoción que le acompañaba había continuado.
El patrón emocional del tullido se había sobre impuesto en las emociones de Samantha desde su niñez, sin que ella se diera cuenta.
Estas emociones son un mero reflejo del pasado. Hay algo de ilusorio e irreal en la sensación que no descansa en algo tangible, pero, al mismo tiempo, el sufrimiento y el embrollo que crea en nuestras mentes y en nuestras vidas es extremadamente real."

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