viernes, 9 de noviembre de 2012

¿Qué nos comunican y cómo podemos sanar las emociones de miedo, ira, autoexigencia, envidia...?

Cuando nuestras emociones nos provocan un malestar que es de gran intensidad o es muy recurrente, no lo hacen para hacernos daño ni porque haya algo equivocado en nosotros/as. Esa es una idea muy extendida, pero no se corresponde con la realidad de lo que ocurre en nuestro mundo emocional...

Las emociones "negativas" son señales muy refinadas y muy eficaces que ha desarrollado el ser humano a lo largo de siglos de evolución, tienen una función muy útil y sirven para indicarnos que algo no está funcionando bien en nuestro mundo interior y que deberíamos solucionarlo.  Una emoción negativa cumple la misma función que una luz roja en un electrodoméstico que indica que hay un fallo. Por lo tanto, no arreglamos mucho intentando apagar o tapar la luz roja, porque el fallo va  a seguir estando ahí, y además ya no tendremos un aviso que nos lo haga saber. Creeríamos que el problema está arreglado cuando en realidad sigue activo y a la larga nos dará más problemas. Por el contrario, si al ver la luz roja examinamos el electrodoméstico hasta encontrar la avería y la solucionamos, el problema desaparecerá y la luz roja se apagará por sí misma porque ya no necesita indicar que hay problemas.

Y así ocurre con las emociones: en ocasiones se intenta cambiar la ira, o el miedo, o la vergüenza, sin saber de dónde viene ni qué mensaje nos está enviando, y así no somos capaces de solucionar el problema que subyace y que es posible que continúe enviando avisos de que algo no funciona bien por otros medios (enfermedades psicosomáticas, otras emociones negativas, una recaída en la vieja emoción...).

El miedo, por ejemplo, nos indica que hay algo que percibimos como una gran amenaza porque no contamos con los recursos necesarios para afrontarla. Entonces el miedo nos está enviando la información de que debemos orientarnos a conseguir los recursos necesarios para afrontar aquello que nos atemoriza. No sentimos miedo porque sí,ni porque seamos cobardes, ni lo solucionaremos tomando ansiolíticos... si no para que sepamos que tenemos que orientar nuestra energía a conseguir recursos para realizar aquello que nos da miedo. Si te da miedo hablar en público, probablemente necesites formarte en asertividad y habilidades sociales para alcanzar competencia en ello, y una vez que domines esas habilidades, hablar en público nunca será una amenaza para tí ni te causará miedo.  Y si sientes envidia por alguien, quizás sea un mensaje de que hay deseos o aspiraciones que aún no has realizado y que deseas con toda tu alma, y el verlos cumplidos en otra persona te causa malestar y resentimiento sin que sepas por qué, y además quizás te sientas culpable por sentir envidia, con lo que tu malestar se verá aumentado y puede que no sepas cómo solucionarlo...

Para trabajar con las emociones es muy útil en terapia realizar ejercicios de pactos internos: contactar con los Yoes interiores, o con las partes guardianas de la personalidad, que son las que causan y mantienen esas emociones, y una vez contactes con ellas, puedan comunicarte qué es lo que no está yendo bien, y qué es lo que hay que hacer para solucionarlo. Se puede hacer con ejercicios basados en técnicas como la terapia regresiva, la programación neurolingística o la psicología gestalt, y son ejercicios efectivos y muy clarificadores. 


Durante estos ejercicios, el/la paciente descubre hechos y causas sorprendentes y esclarecedoras acerca de cómo se originó esa emoción, de por qué se mantiene en el tiempo y de cómo puede solucionar el problema que está detrás de la señal de aviso que es la emoción.

Metafóricamente este tipo de ejercicios son como ir a hablar con la guardiana o con el director que genera las emociones y conversar con él hasta comprender por qué las genera,  cómo las mantiene, y cómo podemos solucionarlas. Y no solamente funciona, si no que puede constituír una parte muy importante de la terapia para trabajar con las emociones. Resulta muy interesante y alivia mucho al/la paciente descubrir que sus sentimientos no indican que hay algo que funciona mal en él/ella, ni que debe sentirse culpable por sentir lo que siente, si no que sus emociones le están mandando un mensaje que él/ella ahora puede comprender y utilizar para recuperar su equilibrio interno.



Un libro muy recomendable y breve sobre este tema, que incluye ejercicios para trabajar estas emociones, es "La sabiduría de las emociones", de Norberto Levy.

Marta Rodríguez Álvarez
Centro ALECÉS
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(CITA PREVIA)

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