sábado, 8 de diciembre de 2012

Qué es y cómo funciona la Terapia de Vidas Pasadas (TVP)

La llamada "terapia de vidas pasadas" consiste básicamente en la sanación de problemas emocionales, psicológicos o psicosomáticos a través del acceso directo a la experiencia traumática o fuertemente emocional que causó estos problemas.

Esta clase de terapia tiene unos orígenes milenarios, que se pierden en la noche de los tiempos. Se sabe que en Grecia clásica, así como en el antiguo Egipto (en los llamados "Templos del sueño") se empleaban estados expandidos de conciencia para la curación de diversas dolencias. También para poder acceder y experimentar el mundo espiritual y metafísico, y para interpretar el significado de los sueños y mensajes del inconsciente. Desde los años 70-80 del siglo XX se ha recuperado y modificado esta forma de tratamiento, que está generando mucho interés por su brevedad y eficacia, además de por añadir a la terapia psicológica una dimensión espiritual y metafísica de la que antes carecía. 

En la terapia de vidas pasadas se pueden emplear técnicas diversas (hipnosis, relajación...) para conseguir centrar la atención en nuestro mundo inconsciente, o en nuestro Ser Superior, y una vez allí buscar el origen del problema y lo que es más importante, la solución al mismo. Son innumerables los casos clínicos resueltos en consultas de todo el mundo mediante esta terapia, que consigue llegar a lugares de la mente y del espíritu que otras técnicas no alcanzan. De todas maneras, no se trata de una panacea, y es justo decir que no puede solucionar todos los problemas ni es eficaz en todas las personas pese a su gran porcentaje de éxito y a su rápida eficacia en muchos casos.
Y no es necesario creer en reencarnación o vidas pasadas para beneficiarse de la terapia... hay profesionales que explican los recuerdos de otras vidas como construcciones o historias que nuestra mente no consciente se inventa para enseñarnos el camino a la curación. Es indiferente lo que creamos al respecto, ya que las personas visualizan escenas vívidas igualmente, crean o no en ello, y lo más importante: la terapia de vidas pasadas funciona y sana igualmente, sean vidas pasadas reales o sean construcciones inconscientes, y al margen de las creencias de cada persona todo el mundo puede beneficiarse de la técnica.


La terapia de vidas pasadas funciona induciendo en el/la paciente un estado expandido de conciencia de manera que toda su atención se concentra en su propio interior, y pidiendo a su mente inconsciente que dirija su búsqueda hacia recuerdos o eventos que generaron la situación problema actual. En las sesiones, van surgiendo eventos, recuerdos, sentimientos y situaciones muchas veces increíblemente vívidos y reales, y siempre cargados de emociones, que están ligados al problema a tratar. De esa manera se va armando el puzzle con las piezas que nos trae cada regresión, y se llega a comprender el origen del problema y su solución. Al entender de dónde viene ese dolor al que los médicos no encuentran respuesta, o por qué se tiene una fobia social sin origen claro, o qué es lo que provoca un vacío existencial profundo sin causa aparente, este tipo de problemas se solucionan de manera definitiva.


Existen cientos de casos recogidos acerca de personas que, por ejemplo, encuentran en una regresión que el origen de un dolor o molestia crónica e inexplicable está en una herida o agresión que tuvo lugar en otra supuesta vida pasada: una herida de bala, una flecha, un ahorcamiento, un envenenamiento... al recordar y comprender este origen, el dolor o molestia normalmente desaparece en esa misma sesión o tras varias sesiones más que completan el origen del problema. 
En otros casos la persona encuentra en otras vidas el origen de una tristeza crónica, de una fobia, de una rivalidad inexplicable con alguien, de su ira incontrolada hacia ciertas situaciones... Al encontrarse en un estado expandido de conciencia en el momento de recordarlo, y al ser guiada por un/a terapeuta, puede comprender en ese mismo instante la relación entre ese estado pasado (que le dejó una enorme marca emocional sin curar) y su estado presente, en el que seguía reaccionando sin saberlo a algo que le ocurrió antes de nacer y que todavía le afectaba en su vida actual. 

El mecanismo que subyace al funcionamiento de la técnica parece ser semejante a este esquema muy simplificado: algo traumático o emocionalmente muy intenso le ocurrió a la persona en otra vida, y no ha sido capaz de superarlo aún (un abandono en un orfanato, una muerte violenta, un fracaso insoportable, una humillación traumática, una cautividad en prisión de por vida, un aislamiento forzado e insoportable...). Esa huella emocional viaja unida al alma de la persona, y le hace reaccionar en esta vida de la misma manera que reaccionaba en aquélla en la que se originó el problema, ya que es una emoción que permanece viva y activa, pero la persona hoy en día no sabe de dónde proviene ese malestar, lo que lo hace incomprensible y más intenso. Por ejemplo, si la han abandonado en un orfanato en el siglo XVIII y aún no lo ha superado, sentirá pánico al abandono por parte de sus amigos, pareja...en esta vida, de manera intensa y dolorosa y sin saber por qué. Cuando durante una regresión consigue acceder a los recuerdos relacionados con ese origen y comprende la causa de su sentimiento y que pertenece a esa otra vida y no a ésta, es cuando se produce la desactivación de la emoción ligada a ese recuerdo y la persona recupera su bienestar emocional y su libertad de acción.

Puede parecer algo fantasioso, pueril o incomprensible, pero realmente es una técnica poderosa y eficaz, cada vez más empleada en todo el mundo por multitud de terapeutas, que nos trae informaciones muy relevantes y esclarecedoras del inconsciente, y que es una experiencia muy intensa y muy enriquecedora.

Por otra parte está la importantísima dimensión espiritual o metafísica de esta técnica. Al experimentar una regresión a vida pasada (sea realmente a otra vida o sea a una construcción inventada de nuestro Yo Superior) estamos asomándonos a la dimensión espiritual que todas las personas poseemos aún sin saberlo. Es como entrever por una cerradura durante un momento la inmensidad de nuestra alma, de lo eterno, de lo espiritual que hay en nosotros. Durante la regresión se toma contacto con esa parte de nuestro Yo que se manifiesta en sueños, en meditaciones, en instantes fugaces de felicidad plena que a veces sentimos en la vida de repente y sin causa aparente. 


Ese contacto con nuestra parte espiritual, metafísica, resulta también por sí mismo curativo, y amplía los horizontes vitales de las personas que lo experimentan, así como su autoconocimiento como seres espirituales. Es echar un vistazo fugaz a nuestra verdadera naturaleza. Cada persona lo vive de manera diferente y única, pero el efecto es semejante y resulta muy intenso y muy gratificante.  Es algo que hay que vivir para poder comprenderlo en su totalidad.


Marta Rodríguez Álvarez
Alecés
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LUGO
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